POESIA Y NARRATIVA


La diferencia entre prosa y poesía:

(extraído del libro Taller de Escritura de Alma Maritano)

La de la poesía es una de las cuestiones más arduas y polémicas de las que a diario se suscitan en el taller. Y parece que todo el meollo del problema parte precisamente de la estructura:

Una estructura regular tranquiliza; una irregular provoca. Frente al poema contemporáneo la mayoría se desconcierta, permanece fría, no se "entrega", se envara en una actitud de desconfianza.

"Aquí no hay poesía", se comenta entonces. "¿Qué quiso decir?" "¿Por qué haber usado estas palabras?" "¿Por qué colocarlas de este modo sobre el papel?"

Detengámonos por ahora en la aseveración "aquí no hay poesía".

Pocos conceptos como los de "belleza" y "poesía" se han relativizado tanto como estos durante este siglo. Tradicionalmente no se concebía una sin la otra. El llamado "feísmo", la incorporaciön de lo mecánico, (de Whitman a Marinetti), de vocablos considerados "no poéticos", etc. fueron poco a poco socavando la idea estetizante que se tenía de la belleza, en cuanto sinónimo de armonía, elegancia, pureza, perfección. Sin duda un concepto de belleza idealista e idealizado.

A esta dupla poesía - belleza contribuía la estructura: un verso medido y rimado, un poema armonioso y musical, eran de por sí considerados poéticos.

¿Qué ocurre cuando dejamos de asociar recíprocamente estos dos conceptos? Aparece en todo su relieve el de "poesía". Asociado esta vez inevitablemente con el de "poiesis" (del griego = creación). Frente al mundo nos sentimos creadores. Lo que experimentamos en el contacto con las cosas y con otros - exaltación, atracción o rechazo, angustia o júbilo, asco o rabia, amor o dolor - nos impulsa a la acción, que es un modo de recrear el mundo. Todos, inmersos en la realidad y enfrentados a ella, actuamos (aún en la inacción) modificándola.

Es precisamente el lenguaje el que nos convierte en creadores: con sólo nombrar estamos actuando. El "nombre" se carga de significaciones, de connotaciones infinitas, y entonces la "cosa" ya no es más lo que era: hemos vuelto a crearla a nuestra medida. La poesía está relacionada justamente con esa re - acción profunda, esa conmoción, esa emoción que experimentamos enfrentados a la realidad. Es más: la poesía es esa emoción.

El lenguaje resultaría entonces sólo un vehículo, un instrumento más que sirve para concretar, para hacer visible y comunicable ese movimiento interno. Y el objeto concreto nacido en y del lenguaje es el poema (desde Homero hasta Borges). Como todo objeto creado por el hombre, fue experimentando una evolución paralela a la del hombre mismo.Así como en otros terrenos fueron abandonándose esquemas y formalidades, así en el poema fueron modificándose las estructuras, cada vez más sueltas, más abiertas, desde la exuberancia del verso libre inaugurado por Whitman en la mitad del siglo pasado, a la hermética condensación de Ungaretti.

Uno podría preguntarse ahora: ¿y la belleza?

La respuesta sería: También el concepto de belleza ha evolucionado, "relativizándose" como tantos otros y en su rodar de siglos ha ido incorporando rémora y pedregullo, aristas irregulares y filosas, elementos vulgares y cotidianos y hasta otros obscenos y escatológicos. Ya no se trata de verla como a un trozo de mármol esculpido, sino como una masa informe pero sin embargo mucho más poderosa y abarcadora. Hoy, es con esta masa informe que se construye el poema. (Por supuesto que puede resultar necesario y bello trabajar en algún momento con un trozo de mármol inmaculado).

De lo que se trata es de ver en el poema lo que hay, no lo que nosotros querríamos que hubiese según nuestros propios cánones. Lo cual lleva a concluir que no es que se hayan separado los conceptos de belleza - poesía, sino que ambos han sufrido las transformaciones que sufrieron todos los campos del pensamiento y la cultura.

Los cimientos, columnas, vigas, constituyen la estructura de un edificio. Esas vigas, esas columnas, esos soportes, están firmemente unidos entre sí. También en un texto llamamos estructura al armazón que lo sostiene. Las palabras, uniéndose entre sí, conforman ese soporte. En el terreno de la escritura, esa estructura, esa combinación de palabras es llamada sintaxis.

Esta concatenación adquiere en la prosa un movimiento diverso del de un poema. Tal vez la diferencia entre ambos descanse fundamentalmente sobre el concepto de sintaxis.

Según el modo en que hayamos utilizado dos recursos básicos de la sintaxis, la síntesis y la elipsis, nuestro texto se aproximará más a la prosa que a la poesía o viceversa.

Hay textos que se nos "aparecen" como textos en prosa pero en realidad son poemas cuyos versos están encadenados sin solución de continuidad. Salvo que la sintaxis está trabajada como en un poema.


GENEROS (extraído del libro Ser escritor de Abelardo Castillo)


No creo en los géneros literarios. Creo, sin embargo, que el cuento es una forma estética nada casual y sospecho que no cualquier escritor es cuentista. Se puede ser un gran poeta y no saber escribir un soneto, como le pasaba con frecuencia a Neruda, y también se puede ser un gran escritor en prosa sin haber escrito jamás un buen cuento. La inversa, en cambio, no se cumple. Un hombre que escribe grandes sonetos es necesariamente un gran poeta: Petrarca o Garcilaso, digamos, o Miguel Hernández. Un hombre que escribe grandes cuentos es fatalmente un gran escritor: Poe, Chejov, Borges, Cheever, Akutagawa, Cortázar.

No tengo opiniones sobre literatura. Heine decía que las catedrales fueron hechas porque los hombres que las construyeron no tenían opiniones, sino convicciones.

Seguramente no construiré nunca una catedral, pero, al menos, tengo una convicción: un buen cuento es una historia contada de la única manera posible.
 
 

(extraído de Cómo se escribe un cuento de Leopoldo Brizuela)

…el hecho de que un relato esté escrito en prosa o verso (es tan narrativo un cantar de gesta como una novela policial), o que trate de determinados temas, o incluso que los hechos narrados sean reales o ficticios (las experiencias de Rodolfo Walsh y Truman Capote, por ejemplo, tan meritorias como las mejores narraciones ficticias, han puesto en duda incluso este último punto…


POESIA Y PROSA (extraído del libro Ser escritor de Abelardo Castillo)


Desconfío de los escritores que no empezaron haciendo versos. Leopoldo Marechal solía recordar que, para Aristóteles, todos los géneros de la literatura son géneros de la poesía, y Ray Bradbury aconseja leer todos los días un poema antes de ponerse a escribir un cuento o una novela. Todo escritor verdadero es esencialmente un poeta. Ser poeta no significa escribir en verso, ni el puro acto mecánico de versificar garantiza la poesía.

Cuando uno dice "poeta" piensa en Góngora, en Machado, en Lorca, en Neruda, en Vallejo. Son, digamos, poetas en estado puro. Pero hay otro tipo de escritor que llega a los versos a través de la prosa, como Borges, como Quevedo, incluso como Poe. Y hay todavía un tercer tipo, el gran prosista, que no puede escribir versos, aunque seguramente empezó haciéndolo en su adolescencia. William Faulkner le confesaba a Jean Steen: "Soy un poeta malogrado. Quizás todo novelista quiere escribir primero poesía y descubre que no puede, y entonces intenta escribir cuentos, que es la forma más exigente después de la poesía, y, al fracasar, sólo entonces se dedica a escribir novelas."

La poesía no es una manera de escribir, es más bien un modo de vivir, de percibir el mundo.


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